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Los cubos de la memoria: una ventana abierta al Cantábrico

marzo 1, 2020 @ 8:00 am - febrero 28, 2021 @ 5:00 pm

Decía el filósofo griego Aristóteles: «gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia» por ello hemos querido viajar a la villa marinera de Llanes, Asturias, para contemplar in situ, todo un ejercicio de memoria, una intervención urbanística en la escollera del puerto. «Los cubos de la memoria» llenan de color este puerto pesquero  que se mece en el oleaje del  Cantábrico.
Todo empezó en el año 2000 cuando el alcalde de Llanes se propone cambiar  la fisonomía del lugar, un tanto gris y anodina, en un entorno lleno de color donde la memoria colectiva de la villa rastree su pasado. Para ello necesitaba un escultor de la talla de Agustín Ibarrola, un artista vasco que plasma  su obra  ligada a la naturaleza y que considera este trabajo como: «el mayor reto al que me he enfrentado».
Ante la envergadura del proyecto, programa una intervención en dos fases: un primer momento en 2001 y un segunda intervención que  finaliza en 2003, dando así por concluida la gigantesca escultura pintada. Una obra que roba la mirada desde cualquier ángulo: desde la tierra o el mar, de cerca o de lejos, desde lo alto o lo bajo… En esta versatilidad de enfoques de encontramos cierto paralelismo con la multiplicidad de planos en que se descomponen las figuras cubistas.
Arte seriado y repetitivo donde  la geometría del cubo se repite en una larga secuencia imprevisible. Cubos y cubos que parecen colocados a capricho del azar, en una superficie quebrada donde las aristas y los planos convergen en formas escorzadas y la casualidad es la ley que parece dar coherencia a la obra.
¿Escultura o pintura? Son dos artes que conviven en esta obra. Una escultura que cuando la observas con detenimiento te das cuenta que  tiene vida propia. Cada día es diferente, cada hora , cada minuto y  cada luz, da un nuevo matiz  que además viene reforzado por la presencia del mar. Brillos que resbalan, luces que matizan, aguas que envuelven o devuelven la calma… «Estados anímicos» que proyectan en el hormigón la emoción  que ha dejado la huella del tiempo. Un tiempo que recoge la memoria y es plasmado con acierto por el artista, ávido de devolver la memoria colectiva, valga la redundancia.
Junto a un grupo de artistas locales, Ibarrola trabajó duro en la decoración de estos cubos que hubo que limpiar previamente para que pudieran recibir la pintura, que tenía que ser resistente al agua, como la utilizada en los barcos y buques y que fue encargada a la empresa  danesa Hempel.
En este gran lienzo original que forma la geometría de los bloques de hormigón, observamos una temática abstracta y subjetiva  <<difícil de calibrar,  ya que obedece a la visión personal del artista>>  y otra figurativa que pretende dejar en la memoria el legado cultural y artístico de Llanes << la huella prehistórica (Ídolo de Peña Tú), el picu asturiense, el arte románico (paso obligado del Camino de Santiago), la tradición marinera, la fauna del lugar (gaviotas, osos, ardillas, uvas…)  y por último el drama de la emigración; con el protagonismo de los «indianos» que volvieron enriquecidos de las «américas». Los palacetes serán ahora la nueva manera de mostrar  el bienestar adquirido. (la maleta, símbolo del emigrante y la palmera reflejo del exotismo tropical).
Decía Aristóteles: «que gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia» y tenía razón: La memoria es la sabiduría de los pueblos, algo esencial para conservar la identidad del lugar. En pocas ocasiones podemos encontrar una manera tan bella de apelar a memoria, entre cantos de sirena, las xanas de los bosques y la robustez del hormigón.

Detalles

Comienza:
marzo 1 @ 8:00 am
Finaliza:
febrero 28, 2021 @ 5:00 pm